Un nuevo diario y, mucho más importante, una nueva forma de contar las noticias

En algún momento de mi vida comencé a tener la necesidad de estar informado y tomé como costumbre leer los diarios, tanto internacionales, como nacionales y locales. Una taza de café y muchas pestañas abiertas en el navegador eran la única compañía que tenía en la primer hora de mi día. Cuando ya había consumido la última de las noticias o marcado para leer después el último de los artículos me quedaba con una sensación de no estar conforme con la experiencia que había tenido.

Sentía que una hora era demasiado tiempo y que no había sido una buena inversión ya que no había podido informarme como quería. También sentía que consumir esa información me requería esfuerzos innecesarios: tenía que filtrar lo que me interesaba de lo que no, tenía que leer artículos donde la información se repetía una y otra vez en el título, la bajada, el primer párrafo y durante todo el cuerpo, tenía que perder tiempo con los título linkbaiting para encontrarme con contenido exagerado, tenía que buscar la información casi escondida en sitios web mal diseñados, tenía que conocer la inclinación política del diario para saber con qué mirada había sido contado cada suceso y tenía que consumir contenido que en realidad había sido pensado para papel donde lo importante es rellenar las grillas. Era una experiencia muy poco agradable que no haría jamás si no tuviera la necesidad de estar informado.

A medida que me acercaba más a las noticias de mi ciudad, es decir, cuando lo que me interesaba eran el contenido local, todo esto se exponenciaba. Me quejaba pero estaba resignado a que así es el periodismo.

“Si no te gusta hacé tu propio partido político diario y ganá las elecciones“, dicen.

Un día la idea comenzó a crecer. ¿Por qué no hacer un diario donde todo esto no pase? ¿Por qué no hacer un diario de la manera en que sabemos que la gente quiere consumir las noticias? ¿Por qué no hacer un diario pensado para el presente tanto desde el punto de vista periodístico como comunicacional y tecnológico? Y las respuestas a todo esto eran: porque no tengo tiempo, porque es muchísimo trabajo, porque no sabría por dónde empezar.

De a poco comencé a hacerme algo de tiempo, a darme cuenta que ese muchísimo trabajo se logra de a poco y hasta supe por donde empezar: redacté un documento con la idea periodística. Escribir es la mejor manera de organizar la mente y era lo que necesitaba en ese momento. Compartí esa idea con personas cercanas donde solo una pudo entenderme y ayudarme a seguir desarrollándola.

A partir de ahí comenzó este viaje. Horas de research sobre como consumen información las personas, como les gustaría hacerlo, de qué forma es posible hacerlo, cuál sería la forma más eficiente de informar, qué herramientas nos permitirían hacer eso, reformular la idea, compartirla, tener feedback y reformularla nuevamente.

Así llegamos al espíritu de lo que hoy es Porven: informar de la manera más simple posible, donde el concepto de simple abarca muchas otras cosas como rapidez, claridad y objetividad. Absolutamente todo lo que hacemos y cada decisión que tomamos en el diario se basa en esta idea.

Luego avanzamos la etapa del diseño, la del desarrollo, la de la experimentación y la de formar el equipo que llevaría todo esto a cabo. Hoy quienes formamos parte del proyecto estamos muy orgullosos en presentarles esta primer etapa del mismo.

Este viaje del que les hablé recién empieza.